OwlTail

Cover image of Un Mensaje a la Conciencia

Un Mensaje a la Conciencia

Populares programas de 4 minutos que comienzan con una anécdota o historia y terminan con una aplicación moral y espiritual. Se han transmitido de lunes a sábado durante más de 40 años. Actualmente se difunden más de 4 mil veces al día en 30 países en la radio, la televisión y la prensa, y ahora via Internet en Conciencia.net.

Weekly hand curated podcast episodes for learning

Popular episodes

All episodes

The best episodes ranked using user listens.

Warning: This podcast data isn't working.

This means that the episode rankings aren't working properly. Please revisit us at a later time to get the best episodes of this podcast!

Podcast cover

«Él siempre camina al lado de su hija»

En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Tengo un hijo, y mi esposo tiene una niña de diez años. Ella sólo nos visita los fines de semana y los días feriados, pero cuando ella está, mi esposo nos deja a un lado a mí y a mi hijo. Incluso si salimos a un lugar, él siempre camina al lado de su hija. Yo le he expresado cómo me hace sentir, pero él no acepta que sea así. »Lastimosamente todos los fines de semana tenemos problemas con mi esposo a causa de que la niña lo manipula en muchas cosas y... de que él me dice que quiere que mi hijo cambie.... A pesar de todo, yo me hago cargo de cosas de su hija que no me corresponden.... Pero todas estas actitudes me están llenando de resentimiento.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Nos entristece que su familia esté pasando dificultades. Sin embargo, aunque suene insensible decirlo, creemos que los problemas que usted tiene son la consecuencia natural de haberse casado con un hombre que tiene una hija. Usted decidió casarse con él sabiendo que él tenía esa hija. Y él decidió casarse con usted sabiendo que usted tenía un hijo. Como resultado, los dos tendrán muchos desacuerdos y malentendidos con relación a sus hijos respectivos.... »Siempre les aconsejamos a los padres y a las madres sin cónyuge que esperen hasta que sus hijos sean adultos antes de comenzar a buscar una pareja. Por supuesto, hay muchos que no están de acuerdo y piensan que somos poco realistas. Sin embargo, las estadísticas demuestran que hay una gran probabilidad de que fracasen los segundos matrimonios. Mientras esos segundos matrimonios están fracasando, los hijos se ven obligados a soportar las riñas y la angustia que está sufriendo alguno de sus padres. Muchas veces la obsesión del padre o de la madre con sus problemas matrimoniales es tal que no puede satisfacer las necesidades de los hijos.... »Nosotros creemos que un padre o una madre sin cónyuge tiene el compromiso moral de anteponer lo que necesitan sus hijos a sus propios intereses sentimentales. Pero cuando un padre o una madre se casa y se compromete con un nuevo cónyuge, con frecuencia ese nuevo compromiso con el cónyuge y el compromiso anterior con los hijos estarán en conflicto. Y no hay manera alguna que sea fácil de resolver ese conflicto. »Si usted quiere que este matrimonio perdure, tendrá que cambiar su actitud. Es evidente que su esposo quiere ser un buen padre para su hija. El amor que él le tiene a ella no compite con el que siente por usted. Él está con usted toda la semana, y sólo ve a su hija los fines de semana. ¿Por qué no lo deja caminar al lado de ella y prestarle atención? Ella crecerá y se irá de la casa, y entonces las oportunidades que él tendrá de estar con ella serán mucho más limitadas. En cambio, con él estará usted el resto de su vida, a no ser que permita que estos problemas los separen....» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 550. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net

4mins

22 Jan 2022

Rank #1

Podcast cover

Preso por una tira de papel

Fueron largas horas de angustia y de pena para los padres, y de llanto desesperado para el pequeño. El niño, de sólo dos años de edad, había quedado encerrado en su habitación. Y era imposible abrir la puerta. Una simple tira de papel lo impedía. Todo esto ocurría en Machala, Ecuador. Una patrulla policial había cerrado un bar de mala fama. En su celo por clausurar el antro de vicio, también habían sellado una habitación contigua, que nada tenía que ver con el bar. En esa habitación estaba el pequeño. «Pude haber roto el papel con la mano y libertar a mi niño —les explicó el padre a los periodistas—, pero temía a la ley. Tuve que gastar diez horas de mi tiempo hasta conseguir orden de la policía para abrir la puerta.» Este caso pudiera parecerle gracioso al lector insensible. Pero no fue así para los padres que oían llorar a su hijo y veían pasar las horas con lentitud desesperante hasta obtener el permiso policial. La ley es la ley, y aunque esté equivocada, debe ser cumplida. Sin embargo, el caso de este niño preso por una tira de papel policial nos invita a reflexionar sobre muchas personas mayores que están presas por otras cosas. Algunas, por ejemplo, están presas por sus fobias y temores. Hay quienes no se atreven a salir a la calle en martes 13. Otros se horrorizan si rompen un espejo, o si ven pasar un entierro antes que nada en la mañana, o si vuelcan sal en la mesa. Hay personas en las que estas supersticiones infantiles se hacen tan fuertes que hasta desencadenan una histeria. A éstas las aprisionan recuerdos antiguos, o rencores que han acumulado en el corazón, o la incapacidad de perdonar, y viven presas y encadenadas. Otros permanecen atados al temor de una enfermedad mortal como el cáncer, y viven pendientes del menor síntoma irregular que sienten. Muchas veces esos síntomas anormales sólo son producto de los nervios. Otros, en fin, viven encadenados a sus prejuicios religiosos, sin disfrutar plenamente un solo día de la vida. Jesucristo dijo: «Si se mantienen fieles a mis enseñanzas... conocerán la verdad, y la verdad los hará libres» (Juan 8:31,32). Libres del temor a la enfermedad y a la muerte. Libres de odios y rencores paralizantes. Libres de supersticiones y prejuicios. Sólo Cristo ofrece libertad verdadera y gratuita. Hermano PabloUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net

4mins

21 Jan 2022

Rank #2

Similar Podcasts

Podcast cover

«Cada día lo veo más decaído»

En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Mi mejor amigo de la infancia está pasando por un mal momento. Se siente angustiado por su futuro. Está cansado de su trabajo, y la relación con su mamá y su padrastro no es buena. En varias ocasiones ha estado muy deprimido. Una vez hasta quiso suicidarse. »Yo intenté ayudarlo. Lo aconsejé y le hablé sobre la paz que Dios puede darle. Le hablé de Cristo, pero creo que no me toma en serio. No sé qué más puedo hacer. Cada día lo veo más decaído. Lo único que le da felicidad es cuando hacemos deportes juntos los fines de semana. »No quiero darme por vencido. Su vida me preocupa tanto como si fuera la mía. ¿Qué estoy haciendo mal?» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »Su amigo debe sentirse bendecido por tenerlo a usted en su vida. Es posible que ese vínculo de amistad sea lo que lo esté impulsando a seguir adelante. El solo hecho de tener a una persona de confianza con la que se siente seguro es algo muy valioso que usted está aportando. »Lamentablemente, no podemos responder a su pregunta sobre qué está haciendo mal porque usted no nos ha dicho nada que esté haciendo mal. Al parecer usted cree que, si pudiera alinear sus palabras y sus consejos, entonces su amigo podría salir de la depresión en la que ha caído. Tristemente, así no se resuelve. Usted puede acertar en todo lo que dice y apoyarlo de todos los modos posibles, y sin embargo descubrir que él sigue deprimido. »No hay manera de que sepamos si su amigo está deprimido a causa de ciertas situaciones en su vida, o si tal vez sufra de depresión clínica a causa de un desequilibrio de las sustancias químicas en su cerebro. Sólo un médico puede diagnosticar la depresión clínica, así que le recomendamos que trate de convencer a su amigo de que consulte a un médico. Él debe decirle al médico cómo se siente y contarle acerca de los pensamientos de suicidio. Cualquiera que sea el diagnóstico del médico, ya sea que prescriba medicamentos o recomiende una consulta con otro médico, usted debe animarlo a que lo haga. »Aunque es difícil de comprender, la depresión no responde a la lógica. Usted puede, con acierto, presentar todos sus argumentos y tener todas las respuestas adecuadas, sólo para descubrir que la depresión ha interpuesto un muro entre los pensamientos negativos de su amigo (que él acepta como ciertos) y lo que usted le está aconsejando (que a él no le parece realidad).... »Dios puede valerse de las palabras de usted de modo que resuenen en el cerebro de su amigo y apelen a su conciencia día tras día. Pídale a Dios que le ayude a ser ejemplo de la confianza que se siente a raíz de poder confiar en Él. Es más probable que el ejemplo suyo y sus oraciones tengan mejores resultados que sus palabras.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Puede leerse el consejo completo si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 679. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net

4mins

20 Jan 2022

Rank #3

Podcast cover

Veneno endulzado

Sucedió de pronto y sin motivo aparente. En una escuela de una ciudad de México, un niño empezó a sufrir convulsiones. Lo llevaron de urgencia al hospital, y allí comenzaron los exámenes de rigor para diagnosticar su enfermedad. En eso estaban cuando desde otra zona de la ciudad trajeron a otro niño que tenía los mismos síntomas. En el transcurso del día, más enfermos fueron a parar a varios hospitales de la ciudad, con una sospechosa similitud de síntomas en todos los casos. La mayoría eran niños, todos eran de la misma ciudad y todos habían comido ciertos panes dulces esa mañana. La investigación minuciosa practicada por las autoridades competentes condujo a una panadería donde descubrieron que el azúcar usado en los panes de ese día se había contaminado inadvertidamente con veneno de ratas. El veneno no era lo bastante fuerte como para causar la muerte en adultos, aunque hubo algunos adultos que enfermaron a causa de él, pero los pequeños no pudieron resistirlo. Antes que pudieran descubrir la causa de la enfermedad y combatirla, ya había cobrado diecinueve vidas pequeñas e inocentes. Panes al parecer inofensivos, con la misma apariencia de siempre, con el mismo olor y el mismo sabor de siempre, distribuidos por la misma agencia y comprados en las mismas tiendas. Nada parecía haber cambiado, y sin embargo centenares enfermaron de gravedad y diecinueve murieron. Sucedió en México, pero pudo haber sucedido en cualquier país del mundo, porque todos tenemos hambre del «pan nuestro de cada día». Es tan natural que Jesucristo mismo, el Hijo de Dios, nos enseñó en el padrenuestro a que se lo pidiéramos al Padre celestial.1 De ahí la siguiente canción que algunos, cuando niños, cantábamos con toda la familia al unísono antes de comer: //«Gracias damos, Señor, por el pan:// //por el pan espiritual, que alimenta a cada cual, y también por el pan material.»// Porque así como tenemos hambre de «nuestro pan cotidiano», que es el pan material, también tenemos hambre de pan espiritual, que es el único alimento que satisface los deseos del alma. Dentro de cada uno de nosotros hay un vacío que sólo ese pan puede llenar. Lamentablemente hay muchos que, en sus ansias de satisfacer esa hambre, se abastecen del pan que ofrecen algunas sectas y religiones. El tal pan espiritual se hace pasar no sólo por inofensivo sino por alimenticio, cuando en realidad no es más que una adulteración de la verdad. Es decir, consta de un poco de verdad más un poco de veneno, lo suficiente como para matar espiritualmente al incauto. Para evitar consumir ese veneno sólo hay que examinar toda doctrina, por cuenta propia, a la luz de la Biblia. En ella Jesucristo, el Hijo de Dios, declara: «Yo soy el pan de vida.... Si alguno come de este pan, [no morirá, sino que] vivirá para siempre.»2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Mt 6:9,11 2 Jn 6:48,50,51

4mins

19 Jan 2022

Rank #4

Most Popular Podcasts

Podcast cover

¿Culpable de la muerte de su hermano?

En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Creo que interferí con la voluntad de Dios. Soy médica, y hace menos de un año mi hermano, la persona a la que más amé en este mundo, murió en una intervención por un tumor cerebral. »Yo estaba molesta y culpé a mi madre por el retraso en el diagnóstico porque, a causa de eso, no pude sacarlo del país para que tuviera mejores oportunidades.... Murió tras la segunda intervención. »Él era un hombre entregado a Dios y con una fe inquebrantable. Estaba convencido de que Dios lo sanaría... pero no fue así, y me siento culpable porque tal vez mi ira y dolor no me dejaron tomar las mejores decisiones.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Sentimos mucho la pérdida que ha sufrido. Sabemos lo que es perder a temprana edad a un hermano o a una hermana muy cercana, y podemos asegurar que la vida no volverá a ser igual para usted. Siempre habrá un puesto vacío alrededor de la mesa y un vacío en su corazón. Así se manifiesta la tristeza. »Usted da a entender que estaba enojada con su mamá y que se culpa también a sí misma. Esos sentimientos de ira y culpabilidad forman parte de la segunda etapa del duelo.1 Como parte de sus estudios médicos, lo más probable es que usted haya estudiado acerca de la psiquiatra Elizabeth Kübler-Ross y de las cinco etapas del duelo que ella propuso.2 Durante los últimos cincuenta años esas etapas han sido ampliamente aceptadas por los que practican la medicina. Sin embargo, con frecuencia es fácil identificar las etapas en otra persona, pero más difícil en nosotros mismos. »La tercera etapa consta de preguntas tales como las que se ha hecho usted. ¿Qué habría pasado si mi hermano hubiera sido diagnosticado más temprano? ¿Qué si yo lo hubiera llevado a otro país a tiempo para aprovechar los tratamientos más recientes? {¿Qué si yo no hubiera tomado las decisiones que tomé?} »La cuarta etapa es la depresión. Sus palabras revelan que sus emociones ya están por el suelo, y ¿quién no sentiría tal depresión después de perder a la persona a la que más amaba en este mundo? ... »Usted dice que su hermano era un hombre entregado a Dios y que estaba convencido de que Dios iba a sanarlo. Sería natural que usted culpara a Dios por no evitar la muerte de su hermano. ¿Acaso los que son fieles a Dios no reciben algo de beneficio adicional de parte de Él? »¿Por qué entonces no sana Dios siempre a cada creyente fiel que se lo pide? Puede ser muy difícil aceptar esa realidad, pero los creyentes fieles confían en que Dios les ha de dar el número preciso de días sobre la tierra y luego la eternidad en el cielo. El número de días que Dios designó para su hermano no fue afectado por la fecha del diagnóstico ni por la ira y la culpa que usted sintió. Su hermano confiaba en Dios, así que, a pesar de que no sabemos por qué no fueron contestadas sus oraciones en la manera como él esperaba, su confianza estaba puesta en Dios y no en recibir lo que él quería. »La acompañamos en su dolor.» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 678. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 La primera etapa es la negación. 2 «Cuáles son las 5 fases del duelo y por qué no es algo que necesariamente tienes que dejar atrás», BBC Mundo, 26 abril 2018 En línea 7 mayo 2021.

4mins

18 Jan 2022

Rank #5

Podcast cover

«La culpa con sangre sale»

El juez bajó con fuerza el mazo. «Un cuarto de litro de sangre; ¡esa es la multa!», dijo con voz estentórea. Y el acusado, un hombre que había cometido una falta administrativa, se resignó a pagar. De todos modos, si donar sangre duele, también es algo que se repone en poco tiempo. Mario Gil, juez de Temuco, Chile, que deseaba dictar sentencias justas, había establecido en su juzgado un sistema punitivo revolucionario: personas que cometieran faltas menores no pagarían con arresto o dinero: pagarían con sangre que donarían al hospital local. «Si la letra con sangre entra —había afirmado el juez—, la culpa con sangre sale.» He aquí una medida pintoresca para castigar delitos menores, algo arbitraria y heterodoxa pero práctica y útil. Con el sistema del juez chileno, se podría solucionar el eterno déficit de sangre en el hospital local. Todos los pueblos del mundo, aun los más primitivos que han elaborado alguna clase de culto o religión, han sostenido siempre que un sacrificio de sangre quita la culpa y limpia el pecado. Ya sea la sangre de un cordero, de un gallo, de un jabalí o de un ser humano, siempre se ha creído que la sangre expía el pecado. Lo cierto es que el juez de Temuco tenía razón: la culpa con sangre sale. Pero no es porque se haya establecido en el tribunal del juez Gil sino porque está establecido en el augusto y eterno tribunal de Dios, el Juez Supremo. La sangre expía el pecado y quita la culpa de cualquier persona, por grande y antigua que sea. Sin embargo, la sangre que quita el pecado del mundo no es la de cualquier persona. No es la sangre del pecador, ni es la sangre de su madre o su padre o del ser que más lo quiere. La Biblia, el Libro Supremo de la humanidad y el único que dice la verdad, toda la verdad y solamente la verdad, dice que la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, es la única que cubre y borra nuestro pecado. Y por si eso fuera poco, la Biblia dice además que esa sangre vertida en la cruz del Calvario no sólo borra todo nuestro pecado, sino que es tan eficaz que Dios, el ofendido, olvida ese pecado para siempre. De modo que nadie necesita morir por su pecado ni derramar su propia sangre. Cristo vertió la suya, y esa es más que suficiente. Si bien la culpa sale con sangre, la cura entra con Cristo. Él derramó su sangre por nuestra culpa, y ahora está a la puerta de nuestro corazón, pidiendo entrada. «Mira que estoy a la puerta y llamo —nos dice en el Apocalipsis de San Juan—. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.»1 Más vale que le demos entrada, le pidamos perdón y permitamos que su sangre quite esa culpa y nos limpie de todo pecado.2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Ap 3:20 2 1Jn 1:7

4mins

17 Jan 2022

Rank #6